Cristología V: Reflexión Cristológica
Exploraremos la evolución del pensamiento cristológico desde la tradición patrística hasta la época contemporánea, analizando las principales controversias, los concilios ecuménicos y las distintas interpretaciones de la persona y la obra de Jesucristo, con un énfasis particular en el interés soteriológico.
Cristo en la Tradición Patrística: Los Primeros Desafíos
El primer cuestionamiento cristológico de la Iglesia fue esencialmente ontológico, buscando definir la naturaleza de Jesucristo. Las preguntas fundamentales giraban en torno a si Jesús era verdaderamente hombre con carne humana real, si era verdaderamente Dios, y de ser así, en razón de qué.
Cuestionamientos Ontológicos
¿Su divinidad es de la misma naturaleza que la del Padre? ¿Su humanidad tiene alma, o el Verbo Divino está directamente unido a la carne de Jesús? ¿Cómo se asegura la unidad dentro de su dualidad divina y humana?
Aspecto Soteriológico
Aunque el aspecto soteriológico (la obra salvífica de Jesús) siempre estuvo presente, las consideraciones ontológicas fueron las primeras en plantearse, bajo el principio de que "lo que no ha sido asumido, no ha sido redimido".
La finalidad salvífica es fundamental y confirma la orientación deseada por Jesús al preguntar: "¿Quién decís que soy yo?" (Mt 16, 15) y al responder afirmativamente a la pregunta del Sumo Sacerdote: "¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?" (Mc 14, 61).
Los Tres Peligros Iniciales de la Cristología
Durante los primeros siglos de la Iglesia, se plantearon tres proposiciones sobre la naturaleza de Cristo que fueron consideradas heréticas, amenazando la comprensión ortodoxa de su persona y obra.
Adopcionismo
Esta herejía afirmaba que Jesús era un ser humano común, hijo de José y María, que fue adoptado por Dios como Hijo en el momento de su bautismo en el río Jordán. Surgió en el siglo II, defendida por Teodoro el Viejo y la corriente ebionita, disminuyendo la divinidad de Cristo.
Docetismo
Reducía la humanidad de Cristo, afirmando que era solo "aparente". Su nombre viene del griego dokeo (parecer). Sostenía que lo verdadero en Cristo era su divinidad, y su humanidad era una mera apariencia, como un vestido o una máscara.
Gnosticismo
Esta corriente teológica sincretista mezclaba la religión egipcia con la filosofía griega, y más tarde con la doctrina cristiana. Representaba a Cristo como una figura legendaria o mito dentro de un marco mitológico.
La Cristología de San Justino Mártir
San Justino (c. 100-165 d.C.) fue un filósofo y mártir, autor de las Apologías y Diálogos con Trifón. Se convirtió al cristianismo tras explorar escuelas filosóficas y el Antiguo Testamento.
Afrontó acusaciones del paganismo y el judaísmo, especialmente por la falta de antigüedad del cristianismo en comparación con las tradiciones judía, griega o latina, que valoraban la tradición.
Reflexionó teológicamente sobre la preexistencia de Cristo para demostrar que el cristianismo era anterior a otras religiones. Su tesis identifica a Cristo con el Logos, la Sabiduría, la Imagen de Dios.
El Logos en San Justino
  • Logos Endiathetos: existe desde la eternidad, inmanente en Dios
  • Logos Proforikos: generado por Dios para la creación del mundo
  • Logos Spermatikos: semillas del Logos en la creación
  • Logos Encarnado: manifestación plena en Cristo
La Cristología de San Ireneo de Lyon
San Ireneo (c. 120-202) fue obispo de Lyon. Sus obras Adversus Haereses y Epidexis lucharon contra el Gnosticismo, que afirmaba la existencia eterna de la materia (principio del mal) coexistiendo con Dios (principio del bien).
Continuidad Testamentaria
El objetivo principal de Ireneo era demostrar la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, basándose en la doctrina escriturística y la fe de la Iglesia.
Verdadero Dios y Hombre
Afirmó que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Lo justifica soteriológicamente: es Dios para procurar eficazmente la salvación y es hombre porque le corresponde al hombre reparar su falta.
Principios Soteriológicos
Recurrió a dos principios clásicos: el principio de intercambio ("Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera como Dios") y el principio de recapitulación.
Ireneo insistió en la realidad de la carne de Jesús y su nacimiento virginal, para reasumir y renovar la relación del hombre con Dios desde su origen. Enérgicamente afirmó la unidad entre Cristo (ser celeste) y Jesús (ser terrestre), declarando que "Jesucristo es uno solo y el mismo".
Tertuliano: El Primer Gran Teólogo Latino
Considerado el primer gran teólogo de la Iglesia latina (c. 160-230), Tertuliano anticipó respuestas a errores como el apolinarismo, nestorianismo y monofisismo. En su oposición al docetismo y gnosticismo, afirmó con claridad la existencia del alma humana en la persona de Cristo.
"En Cristo, para decirlo con una expresión simple y clara, encontramos alma y carne, es decir, un alma alma y una carne carne" (De Carne Christi 13,4).
Luchó contra el monarquianismo de Praxeas, que decía que Cristo era solo una manifestación del Padre. Tertuliano introdujo la distinción entre Persona y Sustancia en la Teología, afirmando que el Verbo se distingue del Padre como Persona, compartiendo la unidad de Sustancia.
Su fórmula más impresionante es la de la existencia de una única Persona en Cristo. Para él, hay una permanente dualidad de Sustancias en Cristo, pero esta dualidad existe en una sola Persona, la del Verbo, distinta de la del Padre.
Orígenes: El Teólogo del Alma de Cristo
Orígenes (c. 185-250) fue uno de los más grandes teólogos cristianos, nacido en Alejandría, Egipto. Era conocido por su preparación teológica y capacidad intelectual. Fue director de la escuela de catequistas de Alejandría y posteriormente ordenado sacerdote.
En su Comentario al Evangelio de Juan, describe al Hijo como un intermediario entre el Padre (unidad y simplicidad absoluta) y el mundo (pura multiplicidad). El Hijo presenta ambos aspectos, siendo unidad de una multiplicidad en su actuar como Sabiduría.
El Hijo de Dios en su humanidad
El punto de partida es la fe en que la salvación de Dios ocurre en la vida, muerte y resurrección de Jesús, siendo su existencia humana el lugar del encuentro del hombre con Dios.
Orígenes es el teólogo del alma de Cristo, dándole una función particular en la unión entre divinidad y humanidad. La Encarnación es el dato fundamental de la Soteriología, y en la humanidad de Cristo está presente la plenitud de su divinidad, aunque escondida.
Preludio a las Grandes Controversias
Para el año 250 d.C., las posiciones cristológicas iniciales estaban delimitadas, creando los presupuestos para la predicación del Evangelio en el mundo helenístico. Los resultados de la meditación teológica de estos dos siglos incluyen:
1
Preexistencia Divina
Jesús es un ser divino preexistente a su encarnación y a la creación del mundo, lo que llevó a la desaparición del adopcionismo.
2
Encarnación Real
El Hijo de Dios realmente se hizo una criatura humana, venciendo al docetismo.
3
Unidad de Persona
Se afirmaba que el Hijo de Dios y el Hijo del hombre son uno solo y el mismo.
4
Distinción de Propiedades
Comenzaron a establecerse contraposiciones entre propiedades divinas y humanas, atribuyendo pasividades al hombre y actividades a Dios.
Esta evolución teológica sentó las bases para las grandes controversias cristológicas que vendrían después, especialmente con la controversia apolinarista.
La Controversia Apolinarista
Apolinar de Laodicea (365-390), influido por la cristología alejandrina del Logos-Sarx (Verbo-carne), creía que no podía haber alma humana en Cristo porque se opondría al Verbo. Sostenía que la humanidad de Cristo no podía ser perfecta y que, si el Verbo hubiese asumido un hombre completo, habría introducido un principio de pecado.
"Es imposible que dos seres espirituales y volitivos cohabiten, porque se opondrían el uno al otro mediante su voluntad y su energía. En consecuencia, el Verbo no ha asumido un alma humana" (Frag. 2).
Su preocupación fundamental era soteriológica: solo Dios puede salvar al hombre asumiendo la humanidad, y esta asunción debía ser intrínseca y estrechísima, lo que no se lograría con un hombre completo con alma.
El sínodo de Alejandría del año 362 argumentó contra los apolinaristas que el Verbo se encarnó para salvar cuerpos y almas, por lo que debió asumir la humanidad en cuerpo y alma.
Los Dos Estilos del Pensamiento Cristológico
El siglo IV se caracterizó por un pluralismo en el pensamiento cristológico, distinguiendo las escuelas de Alejandría (Occidente) y Antioquía (Oriente), esta última apoyada por Roma.
Escuela Alejandrina
El mensaje era: "Dios mismo ha vivido nuestra vida", lo que facilitaba la comprensión de la unidad en Jesús, pero con el peligro de alterar el sentido de nuestra vida al subordinarla a la dignidad de Dios.
Parte del supuesto de que el Hijo de Dios Eterno vivió la vida humana y luego investiga la compatibilidad con su ser divino.
Escuela Antioquena
Afirmó que el Dios-hombre Jesucristo ha vivido nuestra vida, lo que clarificaba la humanidad total de Jesucristo, pero con la desventaja de que la vida de Jesús y la de Dios pudieran ir por caminos separados.
Parte de la idea de que el Salvador es a la vez Dios y hombre, intentando estructurar una unidad que considere ambas dimensiones como dos sujetos distintos.
Los Padres Capadocios y la Consubstancialidad
En Capadocia (hoy Turquía), vivieron en el siglo IV tres teólogos notables: San Basilio de Cesarea, San Gregorio Nacianceno y San Gregorio de Nisa. Su doctrina se precisó en respuesta al apolinarismo, influyendo en la comprensión de la naturaleza de Cristo y la Trinidad.
San Basilio de Cesarea
Interpretó la naturaleza de Cristo como íntegramente humana, con cuerpo y alma, dando gran importancia al alma de Cristo como principio teológico. Se encaminó hacia lo que se llamaría la Unión Hipostática de dos naturalezas en un solo sujeto.
San Gregorio Nacianceno
Concebía la Salvación como la deificación de todo lo humano, siendo la asunción completa de la naturaleza humana por el Verbo la base teológica de la salvación del hombre.
San Gregorio de Nisa
Estudió Juan 1,14 ("El Verbo se hizo carne"), entendiendo "carne" en su sentido bíblico de todo el ser humano completo. Argumentó que el Verbo no pudo haber ocupado el puesto del alma en Cristo.
El término griego hypóstasis, que designaba la sustancia de un ser en contraposición a su apariencia, pasó a significar un individuo irrepetible. Esta distinción conceptual fue crucial para el desarrollo posterior de la cristología.
La Controversia Nestoriana
Nestorio, nacido en Germanicia de Siria, fue monje y buen predicador en Antioquía. Elegido obispo de Constantinopla en 428, encontró partidarios de los títulos Theotokos (Madre de Dios) y Anthropotokos (Madre del hombre) para la Virgen. Nestorio propuso mediar con el título de Madre de Cristo (Christotokos).
El problema cristológico de Nestorio surgió al explicar la unidad de Dios con el hombre en Cristo. Construyó la unidad de Cristo sobre la idea de "persona" (prósopon) en el sentido griego de apariencia de una naturaleza concreta o término colectivo.
A veces, al reconocer dos naturalezas distintas, hablaba de dos personas distintas, perdiendo la unidad; otras veces, aceptaba una sola persona y una sola naturaleza. No encontró un principio ontológico para definir la unidad de las dos naturalezas en Cristo.
Cirilo de Alejandría, Patriarca de Alejandría (412-444), ejerció una influencia decisiva contra Nestorio. En 430, el Papa Celestino I lo nombró ejecutor de la sentencia de deposición de Nestorio.
El Concilio de Éfeso (431)
Cirilo de Alejandría abrió el Concilio sin esperar a Juan de Antioquía. Se leyó y aprobó la segunda carta de Cirilo a Nestorio, considerándola compatible con Nicea.
La proclamación dogmática estableció: "Único y el mismo es el Hijo Eterno del Padre e Hijo de María, nacido en el tiempo según la carne, por lo que María puede ser llamada con propiedad Madre de Dios". Nestorio fue condenado y depuesto.
La importancia de Éfeso radica en que definió que el Hijo de Dios, en persona, es el sujeto de la vida humana de Jesús. Esta afirmación fue amenazada por arrianos (negando la divinidad del Hijo) y apolinaristas (poniendo en duda la unidad al negar el alma humana).
El Símbolo de Unión del Año 433
Después de Éfeso, Juan de Antioquía buscó la paz. Se compuso una breve confesión cristológica que afirmaba:
  • Cristo es unigénito en cuanto Dios y perfecto en cuanto hombre
  • Consubstancial al Padre según la divinidad y consubstancial a nosotros según la humanidad
  • La Virgen María es Madre de Dios (Theotokos)
  • Hubo una unión de dos naturalezas en un solo Cristo
La Controversia Monofisita y el Concilio de Calcedonia
A pesar de sus diferencias, antioquenos y Cirilo de Alejandría buscaban expresar a Cristo como verdaderamente uno en su persona, manteniendo la distinción entre su divinidad y humanidad. La contribución decisiva sobre la unidad de Cristo provino de Proclo y Flaviano, Patriarcas de Constantinopla.
1
Eutiques (378-454)
Arquimandrita de monjes de Constantinopla, creyó que Cirilo había defendido el monofisismo. Decía: "Nuestro Señor es resultado de la unión de dos naturalezas, pero tras la unión confieso que es una sola naturaleza".
2
San León Magno
En 450, envió a Oriente su Tomus ad Flavianum. Afirmó que son dos naturalezas, pero ambas se refieren al mismo sujeto, a la misma persona, que es el Hijo de Dios.
3
Concilio de Calcedonia (451)
Fue la cumbre de la Cristología antigua. Buscó una fórmula clara para explicar lo uno y lo distinto en Cristo, estableciendo la doctrina de las dos naturalezas en una persona.
La declaración más influyente del Tomus de León fue: "Conservando cada naturaleza sus propiedades, concurriendo en una sola persona y en una sola sustancia". Esta fórmula contiene los tres términos técnicos de Calcedonia: naturaleza (physis), persona (prósopon), y sustancia (hypóstasis).
El Interés Soteriológico en la Cristología Patrística
La Cristología Patrística argumentaba explicando la Economía de la Salvación, en lugar de deducir de conceptos definidos. El marco de la argumentación patrística siempre fue el interés soteriológico. No se argumentaba en nombre de una corrección metafísica, sino de la experiencia de la salud del espíritu que define la fe.
"Escamotear la realidad de la Encarnación es escamotear la realidad de la Salvación" (Ignacio de Antioquía)
"Dios se hizo hombre para que el hombre participe de la divinidad" (San Ireneo)
"Lo que no es asumido no ha sido sanado. Lo que está unido a Dios, eso es lo que se salva" (Gregorio Nacianceno)
En la evolución de la Cristología Patrística, se produjo un palidecimiento progresivo de la dimensión soteriológica. Conforme se alejaban de la primera Patrística, la ontología pasó a primer plano, dejando en la sombra la Economía de la Salvación. Esta ruptura de la síntesis patrística se verá en la exégesis posterior a Calcedonia.
Continua…
2da PARTE CRISTOLOGIA V
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