
"En Cristo, para decirlo con una expresión simple y clara, encontramos alma y carne, es decir, un alma alma y una carne carne" (De Carne Christi 13,4).
"Es imposible que dos seres espirituales y volitivos cohabiten, porque se opondrían el uno al otro mediante su voluntad y su energía. En consecuencia, el Verbo no ha asumido un alma humana" (Frag. 2).
A veces, al reconocer dos naturalezas distintas, hablaba de dos personas distintas, perdiendo la unidad; otras veces, aceptaba una sola persona y una sola naturaleza. No encontró un principio ontológico para definir la unidad de las dos naturalezas en Cristo.